riela 44

ciertamente
basta una mano para decir adiós al pasado

pero yo nunca dije adiós…
-al sílice de los versos que la nombran
-a su mirada de réplica, ni a los átomos de su ternura
-a su voz pausada por el látigo del cigarrillo
-ni a su sombra pequeña de niña muerta
-a su pelo negro columpiándose en contra de leyes físicas
-a su miedo al frío, ni a sus manos apretando
las pavorosas ganas de algún primitivo incendio
-a la música de su risa, tampoco la de aquel juke box
que se quedó encendido para siempre
en la impaciente red de los recuerdos míos…

-riela 44-

abril 2017
739 riadas y rielas

riela 43

el leve suspiro que me sustenta
es convocado siempre desde la misma sustancia

…esa comisura plegada
tan peligrosamente rescatada
de su boca, en mi memoria

-riela 43-

abril 2017
739 riadas y rielas

riela 42

me gusta el café sin azúcar
y pensar en sus senos desnudos, ya descifrados…

me gustan las madrugadas con lunas redondas y vagas,
desafiantes, blancas y exactas derramándose en una playa

me gusta caminar orillas largas y cuando la siento a mi lado,
descalza, llegándome como un soplo, pa’ quitarme la almohada

me gusta suplementar y sumar, perder y ganar
multiplicar luna y mar, borrarla toda pa’ volverla a encontrar

me gusta amarrar mi costado izquierdo a su continente abajo
pa’ que andemos juntos y alegres, pa’ todos lados…

-riela 42-

abril 2017
739 riadas y rielas

41 riada

riela la luna sobre su espejo de agua
y otra vez te han dejado esperando
lo prometido tantas madrugadas

tus ojos en la latitud de la noche
son dos grillos callados en la rama
donde antes se mecían los alborozos

a tu temprana edad y cintura bajo
te vas; tristeza arriba y enamorada
sin treguas, a tu red de llantos

la inocencia se te derrama
y entonces te crees morir
en el hueco de la esperanza

lourdes; tantas veces olvidada
loca; que ya ni memoria tienes
donde aparcar tu ilusión extraña

vos, dejá ya
de pintar pajaritos en tu almohada

-41 riada-

abril 2017
739 riadas y rielas

riela 40

de nuevo
caen los petardos de la tarde
sobre las cortinas del mundo

su olor a duraznos lo invade todo
aunque ella, no esté en este deslave
pequeñito de versos

escribo…
y son profundamente míos
los signos de interrogación:

-¿qué es lo que dibuja una frontera
o una simple línea divisoria,
entre el recuerdo y la memoria
para dejarla a ella, 4 versos afuera?

-riela 40-

abril 2017
739 riadas y rielas

39 riada

siempre,
yo siempre he sido un adiós

y este “siempre”,
obviamente es el de los fracasos
pero tampoco es que sea de cartón…

este “siempre” es humano
y tiene un corazón
que late, pero en do menor

este “siempre”
es simple y tajantemente un mal actor

este “siempre” es de cuidados
intensivos, ¡claro!
poeta, medio loco y arbitrario

toca a la puerta de tu oído
con letras y sonidos bajos
para quedarse contigo
y para cuando despiertes del olvido
descubrirás que ya se ha ido…

y en tu mesa doblado, un papelito
tres veces, tristemente mal escrito:
(a dios, hadios, adioz)

luego, a ver si te alcanzan estos versos
para que te hagas una canción

-39 riada-

abril 2017

739 riadas y rielas

riela 38

me trae en sus manos
montones de luces distantes
con direcciones de parques en lejanas estrellas

me suelta y me deja
con un grito pegado de cara al sol
otro en la garganta y un ruido extraño por las venas

yo la miro
derribando mis glaciares
con todo el calor de sus fogatas

pero un día el amor,
ese que persigue tan solo mariposas blancas
se nos dormirá sobre la portada de un libro de poemas
aún por publicar, de konstanz elú

-riela 38-
abril 2017
739 riadas y rielas

riela 37

como un cirro golondrina
llega desinteresada y limpia,
numerando los estragos del tiempo encima

como si fuese un hermoso lunar recién visto
se descuelga para poner su mancha
sobre la alfombra de la tarde

-es la época en que la hoja muere-

y ella, apenas alude al camino
y a la pisada crujiente del transeúnte
que la delata

-riela 37-

abril 2019
739 riadas y rielas

36 riada

personas como vos y yo, vivimos y morimos solos, al unísono de un verso
primero; xq ya estamos muertos y sin pistas de un “hasta pronto”

unos dicen que mi oficio más indiscreto y menos afortunado, obvio
al afeitarme, era creerme dustin hoffman frente a un espejo

sospechan que el sudor que resbalaba en frenesí, desde tus muslos
tenía el ADN de norma jeane baker mortenson, en su garganta bacteriana

y así nos amamos, entre esquirlas de lo que nunca fuimos
menos mal que los besos nunca nos quedaron huérfanos de labios
ni de halagos propios, bajo la lluvia de nuestros catorce mediodías

la vida –me decías- siempre tira sus escombros por la boca, y es verdad,
solo nos quedaron unas ráfagas de luna y setecientos treinta y nueve
poemas como peces desnudos y un tanto hambrientos, ante los ojos

-36 riada-
abril 2017
739 riadas y rielas

riela 35

llenando con palabras las gavetas de la noche
mientras dejo a remojar estos versos sobre la bandeja imprecisa
donde yacen sueltos unos granos de luz

pero nada se mueve sobre la tumba abandonada
de preguntas, de recuerdos,
de esbeltas dudas

si solo se escuchara ese mínimo latir
de las brasas de su voz…

-riela 35-
abril 2017
739 riadas y rielas